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9 julio 2026 · 7 min de lectura

Migrar de Wix a WordPress sin perder posiciones

El contenido se copia; lo que se pierde son las direcciones. Cómo inventariar lo que tienes, montar el mapa de redirecciones y lanzar sin tirar por la borda lo que ya estaba posicionado.

Migrar de Wix a WordPress no es difícil por la parte de construir la web nueva. Es difícil por la parte que casi nadie hace: conservar las direcciones que ya reciben visitas.

Lo he visto varias veces. La web nueva es mejor en todo, se lanza un martes, y a partir de ese martes el teléfono deja de sonar. No porque la web sea peor, sino porque cada página que Google tenía indexada ahora devuelve un 404.

Antes de nada: ¿de verdad necesitas migrar?

Wix funciona, y para muchos negocios es suficiente. Migrar tiene sentido cuando te encuentras con alguno de estos límites:

  • Necesitas algo que la plataforma no hace, y no hay forma de añadirlo.
  • Quieres que la web sea tuya de verdad, con sus archivos y su base de datos, y poder llevártela.
  • Tienes que integrarla con otro sistema: facturación, reservas, el catálogo de un proveedor.
  • Estás pagando una cuota que crece con funciones que no usas.

Si nada de esto te aplica, migrar por migrar no arregla nada. Y si el problema es que la web va lenta o no aparece en Google, empieza por ahí antes de cambiar de plataforma.

Lo que no te vas a poder llevar

Wix no tiene un botón para exportar la web entera. Los textos y las imágenes se recuperan a mano, o desde el feed del blog si tienes entradas publicadas.

En la práctica esto no es tan malo como suena: obliga a revisar el contenido en vez de arrastrarlo tal cual. La mayoría de webs que migran arrastran páginas que nadie ha abierto en años.

Lo que sí se conserva siempre es el dominio. El dominio es tuyo y viaja contigo.

El paso que decide si sale bien: el inventario de direcciones

Esto es lo importante de todo el artículo. Antes de tocar nada, haz una lista de todas las direcciones actuales de tu web y de cuáles reciben visitas.

De dónde sacarla:

  • Search Console, informe de rendimiento por páginas. Te dice qué direcciones aparecen en resultados y cuáles reciben clics.
  • El sitemap actual, normalmente en /sitemap.xml.
  • Un rastreador que recorra la web entera y saque la lista completa.
  • Tu analítica, para ver qué páginas reciben visitas de verdad.

Con eso montas una tabla de dos columnas: dirección antigua, dirección nueva. Esa tabla es tu mapa de redirecciones, y es lo que separa una migración de un accidente.

Un aviso para webs antiguas: algunas versiones viejas de Wix usaban direcciones con almohadilla del tipo midominio.com/#!servicios. La parte que va después de la almohadilla no llega al servidor, así que no se puede redirigir del lado del servidor como el resto. Si tu web es de esa época, compruébalo pronto, porque cambia el planteamiento.

El orden del trabajo

1. Inventario y mapa

El de arriba. Terminado y revisado antes de construir nada.

2. Alojamiento y dominio

Contrata el alojamiento nuevo, pero no toques todavía a dónde apunta el dominio. Trabaja en un entorno de pruebas, con acceso restringido para que no se indexe.

3. Construye la web nueva

Con la estructura ya decidida en el mapa, no improvisada sobre la marcha. Cada dirección antigua importante tiene que tener un destino claro.

4. Contenido

Pasa textos e imágenes. Aprovecha para dejar fuera lo que no aporta y para reescribir lo que se quedó viejo. Optimiza las imágenes al subirlas: es el mejor momento y no vuelve a haber otro igual.

5. Metadatos

Título y descripción de cada página, jerarquía de encabezados con un solo H1 por página, y datos estructurados según lo que sea tu negocio. Si tenías títulos que funcionaban, cópialos tal cual: no es momento de experimentar.

6. Redirecciones

Monta todas las 301 del mapa antes del lanzamiento. Una 301 le dice al buscador que la página se ha mudado de forma permanente y que traslade lo que tenía ganado a la nueva dirección.

Dos reglas: redirige cada página a su equivalente real, no todo a la portada —eso Google lo trata como si la página hubiera desaparecido—; y evita cadenas de redirecciones que pasen por tres direcciones antes de llegar.

7. Baja el TTL del DNS antes de cambiar

Un día antes, baja el tiempo de vida de los registros DNS. Así el cambio se propaga rápido y, si algo sale mal, puedes volver atrás en minutos y no en horas.

8. Lanzamiento

Apunta el dominio al alojamiento nuevo, quita el bloqueo de indexación —este es el olvido más caro de todos—, comprueba que el certificado funciona y que todo va por HTTPS.

9. Los días de después

  • Sube el sitemap nuevo a Search Console.
  • Vigila el informe de cobertura y persigue cada 404 que aparezca.
  • Comprueba una muestra de redirecciones a mano.
  • Revisa que la analítica sigue registrando.
  • Mira los formularios: que lleguen, y que lleguen a la dirección correcta.

Qué esperar después

Es normal ver movimiento en los resultados justo después de una migración, aunque esté todo bien hecho: el buscador tiene que volver a rastrear e interpretar la web nueva. Lo que no es normal es una caída que se queda. Si eso pasa, casi siempre es una de tres cosas: la web se lanzó bloqueada a los buscadores, faltan redirecciones, o se redirigió todo a la portada.

Las tres se arreglan. Las tres se habrían evitado con el inventario del principio.

Si quieres que la migración la lleve alguien que haga el mapa de direcciones antes que el diseño, eso es parte de cómo trabajo las webs a medida.